Si pudieses pedirle al dragón Shenron un deseo probablemente no sería tener un juego de Dragon Ball que fuese bueno, eso seguro, pero en caso de que el deseo se ciñese estrictamente a los videojuegos de la serie, Xenoverse sería una respuesta bastante acertada por
parte
del reptil sagrado.
Goku lleva años ofreciéndonos juegos de calidad mediocre que nunca han acabado de satisfacer a los fans.
Desde
la época dorada de ps2 no ha vuelto a haber un producto de similar o superior calidad a los Budokai o Tenkaichi. Si bien es cierto que cada juego aparecido en PS3/360 ha aportado algún aspecto relevante, nunca se ha tratado de un juego redondo que nos satisfaga totalmente.
Pero la historia ha
cambiado
, y nunca mejor dicho, de la mano de Dimps. Unos dioses misteriosos se están dedicando a tergiversar los eventos transcurridos durante la serie. Los villanos de siempre están siendo dotados de una fuerza oscura y empiezan a ganar batallas que no deberían haber ganado. Nuestros héroes necesitan ayuda y aquí es dónde entra Trunks. El guerrero del futuro invoca a Shenron y le pide que traiga a un guerrero poderoso que pueda ayudarle a devolver la historia a su cauce. Y ese guerrero no es otro que nosotros mismos, o mejor dicho, nuestro avatar creado a nuestro gusto.