Si eres un fiel seguidor del famoso manga/anime de Toriyama, sabrás que los juegos representativos de la serie en la actual generación no han sido demasiado acertados. Ni por gráficos ni por desarrollo han sabido destacar y eso es alarmante ya que en el pasado sí supieron demostrarnos lo que es manejar a nuestro super guerrero favorito y vivir mil y un combate tal y como pasó antaño en la serie de animación. Puede que Raging Blast y Ultimate Tenkaichi tuviesen un nivel gráfico aceptable en cuanto a poligonia pero no reflejaban el colorido mundo de Goku debido al uso (para mi gusto inapropiado) de texturas casi realistas (sobre todo en Ultimate Tenkaichi) para los fondos y un aspecto gomoso, casi de plastelina para los personajes.
Pero como ya he dicho, en la antigua PS2 Goku nos maravilló a todos y consiguió hacer de su juego un referente al que cualquier fan de la serie ha dedicado horas y horas. Ya sea con la serie Budokai o con su sucesora, Tenkaichi o Sparking (como la conocen en Japón), tuvimos unos combates endiablados, rápidos y emocionantes. No bastaba con aporrear el botón de ataque para ganar y desde el primer momento era necesario aprender a teletransportarse, defenderse y ejecutar los poderosos ataques finales en el momento preciso ya que la CPU no iba a esperar a ser devastada por un Kamehame. Para todo el mundo la carrera videojueguil de DB alcanzó su cenit con la tercera entrega de la saga Tenkaichi y realmente no dudo que se trata de un grandioso juego, pero para mí, la segunda parte se sitúa algo por encima.















