Cuando vemos un juego de rol occidental que no es Skyrim o Dragon Age o alguno de los que siempre copan las listas de ventas, y siempre suelen ser de lo mejor que ha habido en años, llegan las inevitables comparaciones. Y es algo natural pero eso también hace que seamos más difíciles de contentar y que los programadores no se atrevan a según que cosas. Es bueno no ser conformista, pero a veces nos pasamos de exigentes en algunos temas pero claro, estamos pagando con nuestro valiosos dinero y es absolutamente comprensible que tengamos un nivel de exigencia mínimo. Pero tampoco es bueno lapidar un juego porque no cumpla con algún apartado en concreto cuando resulta bueno o excelente en todos sus otros. Y más si eses apartado en el que no acaba de brillar es en el que menos importancia tiene si lo comparamos con los demás. Estoy hablando de los gráficos, claro.

Y así, Bound by Flame se presenta ante nosotros, mirando con timidez tras unos gráficos que no pueden ni compararse a los grandes, pero teniendo absoluta confianza en que los que se atrevan a pasar esa comprensiblemente difícil barrera, obtendrán una dulce recompensa. Y no es otra que un juego divertido, completo y sobretodo, desafiante como pocos. La base es similar, por no decir idéntica a Dragon Age. Empezaremos con un personaje del cual podremos elegir su sexo, nombre, pelo y cara, siendo esto un limitado editor, pero la personalidad del personaje quedará fuera de toda duda tras los primeros minutos de partida. Me han parecido realmente conseguidas las conversaciones entre los personajes, así como la traducción a nuestro idioma (solo textos) en la que no se han escatimado insultos, frases adaptadas para que suenen mejor con nuestras palabras y expresiones que realmente dejan ver que se ha puesto énfasis en cuidar el producto.