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sábado, 6 de septiembre de 2014

Mario Kart 8



 Puede que el catálogo de WiiU no sea muy llamativo a estas alturas. Puede que sólo existan unos pocos títulos por los cuales comprar la consola, pero esos pocos títulos son, en mi opinión, lo suficientemente llamativos como para hacerse con la máquina de Nintendo. Juegos como Mario 3D World, Donkey Kong Tropical Freeze o Sonic The Lost World me parecen buenos ejemplos de que calidad es más importante que cantidad. Pero WiiU está a punto de recibir otra hornada de juegos exclusivos que harán que cada vez sea más apetecible comprarla. Y el que nos ocupa es otro de esos juegos que ya está entre nosotros y justifica sobradamente la adquisición de la máquina.


Mario regresa por octava vez al mundo del motor y lo hace de la mejor manera posible, recordándonos aquella magia que sólo Nintendo le sabe dar a sus creaciones. 
Mario Kart 8 se deja de preámbulos y cosas complicadas y va a lo que importa, divertir al jugador lo antes posible, y lo consigue gracias a su sencillo control y a su endiablada jugabilidad. Desde que empieza la carrera sentirás que no puedes desconcentrarte ni un momento o serás eliminado de la carrera. Lo único que importa en Mario Kart es correr y llegar el primero, pero eso no será nada fácil cuando los otros corredores no dejan de lanzar objetos como las clásicas conchas, rayos o pieles de plátano.


Hasta aquí es lo de siempre, todo el que haya jugado a una entrega previa de la saga se sentirá como en casa, y la verdad es que poco ha cambiado. Todo sabe a clásico, pero nuevo a la vez.
Empezando por el bellísimo apartado gráfico, en brillante alta definición. Nunca habíamos visto a Mario y sus amigos con tan buen aspecto y encima corriendo a 60 fps se convertirá en un regalo para nuestros ojos. Pero, como por todos es sabido, o debiera, los gráficos no hacen al juego y MK8 cumple de soras con esto.


Desde acelerar hasta lanzar objetos se realizan con la única pulsación de un botón pero el reto de este juego no radica en saber conducir, sino en conocer a fondo los objetos de ataque o potenciación que tanto nosotros como nuestros enemigos podremos recoger. Si tenemos un turbo quizá no sea buena idea gastarlo de inmediato. Es menester un alto grado de habilidad, sobretodo en las ultimas carreras dónde la dificultad se dispara y podemos tranquilamente pasar de ser el primero, a ser el ultimo en cuestión de segundos.


Y no hay nada más frustrante que creer que eres el amo y que vas a ganar la carrera porque nadie toma las curvas como tú, y entonces ser impactado por una concha que te hace volcar y quedar el último de la carrera de la forma más humillante posible. Pero por el contrario también está la otra cara de la moneda. Si somos nosotros los que estamos al final de la cola y nos toca un buen potenciador, podremos respirar tranquilos mientras adelantamos hasta al más pintado.
Mario Kart 8 engancha y divierte como pocos juegos y tiene la virtud de ser placentero de inmediato. Ningún fan de la velocidad tendría que perdérselo y es un motivo más que de sobra para comprar WiiU.


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