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jueves, 22 de noviembre de 2012

Últimamente: Dishonored


Voy a estrenar una nueva sección en la que hablaré de lo que he estado jugando últimamente y cuales son mis impresiones. El primer capítulo lo voy a dedicar a Dishonored ya que es el último juego que me he llevado a casa y me gustaría compartir mis opiniones. En primer lugar lo que me ha llamado más la atención es su pobre apartado gráfico. Sinceramente cuando vi los vídeos y las imágenes me dio la sensación de que iba a tener unos gráficos muy buenos pero no ha sido así, incluso roza la cutrez en muchos de sus apartados. Las texturas de los fondos son muy, muy borrosas e incluso vistas de lejos se notan cutres mientras que los personajes acusa una falta de polígonos alarmante para los tiempos que corren, dándome la sensación de estar jugando a un juego de la anterior generación pero remasterizado en HD. Lo único que salva al juego de no parecer obsoleto es su increíble escala.



El juego es enorme y está plagado de gente, de objetos que encontrar, de misiones secundarias que realizar, además de sus inagotables opciones a la hora de completar las misiones. Dishonored nos deja absoluta libertad para cumplir los objetivos como nos plazca, ya sea matar a alguien, desactivar un mecanismo o simplemente infiltrarnos en un edificio. Podemos utilizar nuestro poder "guiño" para teletransportarnos sobre un tejado y pasar de largo de una zona llena de guardias, podemos esperar a que se den la vuelta y deslizarnos tras ellos para dejarlos inconscientes o también podemos entrar a lo Rambo y coserles a tiros, pero esto último no es muy recomendable ya que generalmente nos destruirán si son mas de dos. En un primer momento parecerá que la opción fácil es disparar a todo lo que se nos cruce pero, al menos a mí, no me ha parecido que sea así.


No se debe interpretar lo primero que he dicho como algo negativo, yo creo firmemente que el apartado gráfico no hace un juego y que puede ser perfectamente disfrutable aunque carezca de unos gráficos a la última, pero si los tiene, pues mejor que mejor. Pero a Dishonored no le hace falta, desde el momento en el que tomas el control de Corvo, el juego se torna un viaje de placer en el que te romperás los cuernos cada vez que te topes con una sala llena de guardias o infectados de peste para tratar de encontrar la manera de superar esa situación sin caer muerto a la primera. Las inacabables opciones que tenemos para superar las situaciones sumadas a los poderes de Corvo, que tendremos que ir aprendiendo pagando a cambio las preciadas runas que encontraremos perdidas por los escenarios, tornan Dishonored en un caramelo muy apetecible que no te dejará soltar el mando hasta que no lo hayas terminado. Y muy probablemente, más allá del final del juego seguirás queriendo probar las opciones que desestimaste la primera vez que jugaste.


De momento la impresión que me ha causado el juego no podía ser mejor, al margen de los gráficos, así que si te ves capaz de perdonar ese fallo encontrarás un juego largo, repleto de opciones y que rezuma libertad y  posibilidades para hacer lo que te plazca dentro de las situaciones que ofrece, claro está. Y si lo que esperas es un shooter con opciones de sigilo, piénsalo dos veces, porque no lo es. Dishonored es un juego de sigilo en primera persona y actúa como tal. Cuando lo juegue más quizá suba una opinión más detallada pero de momento me parece un gran juego y por mi parte seguiré lidiando con la peste y los políticos corruptos en la antigua ciudad de Londres.


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