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jueves, 30 de mayo de 2013

Tales of Graces F


Siempre he sido fan de los RPG, bueno, corrijo, no siempre. La verdad es que cuando probé mi primer RPG, que se trató nada más y nada menos que de FFVII, no me gustó lo que vi. Pero solo con dedicarle unas cuantas horas, estaba atrapado irremediablemente. Desde entonces han caído muchos juegos de rol en mis manos y casi todos me han ofrecido toneladas de entretenimiento y horas de dedicación para subir de nivel, conseguir armas, encontrar nuevos lugares para explorar, etc. Pero me impuse a mí mismo una norma: nada de RPGs en inglés. Y eso era debido a dos cosas: la primera y más importante era que no me apetecía pasarme 20 o 30 horas traduciendo textos ya que me acabaría cansando y abandonando el juego. Y la segunda es que no me daba la gana dar dinero a un estudio que no le había dado la gana traducir los textos de un juego. Y entonces llegó Tales of Graces F para PS3. Cabe decir que yo ya había jugado a otros RPGs en inglés porque me llamaban demasiado la atención como para resistirme y romí mi regla. Y Tales of Graces F fue uno de esos.



Nada más empezar el juego, y como es habitual en la saga Tales of, una deliciosa secuencia anime acompañada por una dulce canción nos introduce en el mundo que estamos a punto de visitar. Después, unos gráficos que de ninguna manera me parecían posibles en una Wii aparecieron ante mis ojos aderezados con un filtro HD que los llevaba a un nuevo nivel (recordemos que este juego apareció primero en la consola de Nintendo). Entonces la historia comienza, con unos protagonistas que aun son niños, pero que ya se adivina que formarán un gran y divertido grupo de guerreros cuando alcancen la adolescencia. Me dí cuenta de que no me costaba demasiado traducir los textos, mi nivel d inglés había mejorado a base de ver series en inglés por internet y de jugar a otros juegos anteriormente en el idioma de Shakespeare. Llegó el punto en el que no me hacía falta traducir sino que leía y el texto se traducía automáticamente en mi cabeza alcanzando así la fluidez casi absoluta en las escenas de video. Y después, solo quedaba disfrutar.


Tales of Graces F consigue que simpaticemos con el protagonista y con los demás personajes nada más empezar a jugar, y lo consigue apelando a nuestro sentimentalismo con escenas emotivas y que castigan duramente a Asbel, nuestro protagonista, tanto física como emocionalmente. Siempre se verá acosado por la duda, no sabrá si lo que hace está bien o mal, mientras que el destino le da la espalda una y otra vez. Se podría decir que se trata de una historia dramática pero también tiene cabida para el humor. Durante la partida aparecerán escenas de diálogos, totalmente opcionales, en las que seremos testigos de las más hilarantes situaciones, así como también de las dudas y motivaciones del resto de personajes.


Los combates, parte importantísima en todo RPG, se desarrolla en una mezcla de tiempo real y turnos. Podemos mover al personaje que elijamos controlar con total libertad y atacar al enemigo que tengamos fijado desatando sobre él una gran variedad de combos, pero al hacer esto se va vaciando la barra de acción y deberemos esperar a que se rellene de nuevo automáticamente para volver a la carga. En estos momento el juego pone a nuestra disposición habilidades de defensa y esquive muy fáciles de dominar con lo  que tenemos unos combates ágiles e intuitivos en los que también tiene cabida la magia y el uso de objetos de recuperación. Durante las partes de exploración podremos recoger objetos que, a través del menú principal, podremos mezclar y combinar a nuestro gusto para crear nuevos objetos, además de encontrarnos cofres y demás fauna típica de los RPGs como vendedores y pjs secundarios con los que hablar.



En cuanto a la historia se vuelve interesante muy pronto y no nos costará nada pasarnos un montón de horas delante de la pantalla para descubrir más y más sobre las desventuras por las que tendrán que pasar Asbel y su equipo y todo aderezado con alguna que otra escena de animación. No son muchas, pero cuando aparece una, se agradece y más si al/la jugador/a le gusta la animación japonesa. En conclusión, es un juego altamente recomendable si puedes perdonar el hecho de que no esté traducido a nuestro idioma. Si no te importa leer en inglés y tienes una PS3, no lo dudes, hazte con él. Descubrirás uno de esos juegos que te atrapa sin remedio hasta que lo terminas.


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