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domingo, 1 de septiembre de 2013

Splinter Cell: Black List



Sam Fisher fue el primer personaje que logró que apartásemos la mirada del legendario Solid Snake. Con tan solo un juego y sin ningún renombre a sus espaldas, el agente de las tres luces verdes nos transportó a una visión mucho más realista de la infiltración, en la que cada movimiento contaba y la munición no abundaba. Con cada entrega se nos ofrecían más posibilidades de noquear o matar a nuestros enemigos hasta la llegada de la quinta y última entrega hasta ahora en la que la infiltración pasaba a un segundo plano y Fisher se convertía en una máquina de matar.
Después de éste último juego bastante alejado de la infiltración a la que estábamos acostumbrados, pero no por ello menos genial, el letal agente nos regala una de sus mejores aventuras. 
Bebiendo directamente de su antecesor en lo referente al gameplay pero recuperando todo lo que lo hizo grande en las entregas clásicas nos encontraremos un juego ágil y accesible pero que nos obligará a darlo todo para no ser descubiertos. 


El juego arranca con el inicio de una actividad terrorista conocida como la lista negra. Una serie de ataques terroristas se sucederán cada semana y los ingenieros, nombre de la organización, proclaman que nadie puede detener la lista negra. Craso error. Al instante la presidenta activa al único hombre capaz de detener algo así y le proporciona un equipo en el que encontraremos caras conocidas, como la veterana Ana Grimsdottir y también caras nuevas, como nuestro fiel camarada Brigs, entre otros. Cada uno cumple su cometido y asesorarán a Fisher en lo necesario durante las misiones, como ya hacía nuestro viejo jefe Lambert. Así, Fisher deberá viajar a los diferentes lugares de los ataques para intentar descubrir cualquier dato que le acerque al líder de los ingenieros.

El juego nos ofrece tres maneras de solucionar las situaciones: Fantasma, basado en el sigilo clásico; Pantera, basado en eliminar a los enemigos desde las sombras y, por último, Asalto, en el que jugaremos como si se tratas de un juego de disparos. En ningún momento tenemos que elegir un estilo y podremos afrontar cada situación como nos plazca. Esto le da al juego una gran variedad y, aunque el fan clásico de la saga se decantará siempre por el sigilo, nunca está de más poder sacar el arma y tirotear a ese soldado que nos está descubriendo siempre. El repertorio de Sam, aspecto clave en todas sus aventuras, ahora es más grande que nunca, pudiendo elegir hasta el traje que lleva entre una selección de guantes, botas, chalecos...
Cada una de estas piezas se podrá mejorar con dinero que ganaremos durante las misiones y lo mismo se aplica a las armas.


Fisher aún es humano y no podrá cargar con más de dos armas, una ligera y otra pesada, a parte de las típicas granadas y una tercera arma especial como una pistola de dardos eléctricos. También contaremos con la inestimable ayuda de un trirotor, un aparatito teledirigido que nos ayudará a eludir las emboscadas y podrá disparar dardos tranquilizantes a los soldados. Todo esto, y la posibilidad de elegir entre trajes y armas que potencien nuestro sigilo o nuestra defensa, por ejemplo, le dan al juego mucha rejugabilidad ya que no solo podremos afrontar cada situación de diferentes formas, sino que también con diferente equipo.
Las horas de juego están garantizadas.


Y hablando de variedad, esta aventura no se queda corta. Ya no sólo tendremos las clásicas situaciones de sigilo, sino que también podremos cubrir a Sam con un rifle de francotirador controlando a Brigs e incluso jugar en primera persona como si de un shooter subjetivo se tratase en un par de niveles. A todo esto hay que añadir algunas situaciones frenéticas como correr atravesando un edificio en llamas, trepar por cornisas al estilo Assassin's Creed o tratar de que nuestro avión de operaciones no se estrelle ayudando al copiloto.
Una vez acabada la campaña el juego estará lejos de acabarse, ya que cada personaje de nuestro equipo nos propondrá misiones secundarias. Uno nos dará misiones de hordas, otro de espionaje clásico... y todas ellas con la posibilidad de completarlas con un amigo, local u online (excepto en WiiU). Y cuando el modo para un jugador nos sepa a poco siempre podremos conectarnos y echar unas partidas multijugador en el modo espías vs mercenarios.


Gráficamente el juego cumple su cometido, aunque a estas alturas no impresiona. Las caras de los personajes, sobretodo la de Fisher, alcanzan un nivel excelente, son expresivas y denotan en todo momento lo que el personaje siente. Los escenarios también cumplen a la perfección pero sin demasiados alardes, exceptuando algunos momentos realmente exquisitos en los que el juego nos deleita con unas vistas alucinantes. Durante el juego, y sobretodo en los vídeos, apreciaremos un alarmante tearing que provoca que algunas escenas petardeen como si la consola no pudiese mover el juego. Es realmente molesto en algunas ocasiones pero no empañan la experiencia jugable ( la versión de WiiU es la más estable y elimina el tearing completamente).


En definitiva Black List nos ofrece lo mejor de Fisher en un juego en el que tienen cabida tanto el sigilo como la acción más intensa. Nos hará pensar en cual es la mejor manera de abordar la situación a cada paso pero sin renunciar a ninguno de los aspectos que hicieron grande a su predecesor. Si te gusta la saga no lo dudes, el agente más sigiloso y letal está de vuelta para hacer las delicias de sus fans.

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