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martes, 15 de julio de 2014

Metal Gear Solid V: Ground Zeroes



Solid  Snake se estaba haciendo de rogar, nadie puede negar que, tras la conclusión de la cuarta entrega de la serie todos quisimos volver a controlar a Snake y vivir cuanto antes otra aventura igual de buena.
Pero lo cierto es que esa nueva aventura se iba a hacer de rogar mucho tiempo y, de hecho, aun la estamos esperando. Metal Gear Solid V: The Phantom Pain será la incursión de Snake en la nueva generación de consolas y tiene una pinta alucinante, pero para los fans la espera se hace insoportable, y Kojima lo sabe mejor que nadie.


Así nació Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, un prólogo jugable que ha levantado más odios que pasiones. Por un lado no podíamos esperar a volver a controlar a Big Boss de nuevo, y cuando apareció el primer trailer, mostrando el nuevo sistema de mundo abierto y el nuevo motor gráfico, se nos hizo la boca agua. Lo que no sabíamos es que esa nueva "aventura" iba a durar un suspiro y nos dejaría con ganas de más tras la primera hora de juego. Cierto es que incluye cuatro o cinco misiones secundarias extra que nos permite recorrer el único escenario que hay a diferentes horas del día, pero dichas misiones no son más que tareas como identificar y eliminar a un par de soldados, cubrir a Kojima desde el helicóptero o destruir unas torretas.



El apartado gráfico está fuera de toda duda y, nada más empezar la partida, podremos ver con atónitos ojos (más aun si se trata de la versión de PS4 o XboxOne) como el juego despliega ante nosotros unos modelos de personajes alucinantes acompañados de texturas nítidas y claras. Aunque hay algo de pooping pero se perdona cuando estás corriendo por ahí esquivando soldados. Es justo decir que cuando se le coge el gusto al nuevo sistema de juego, engancha de lo lindo.


Pero Ground Zeroes tiene más defectos que virtudes si lo comparamos con otras entregas de la saga. Solo tiene un escenario, no hay ni un solo jefe final y la primera y última vez que veremos al villano será durante la secuencia introductoria. Así, tenemos la misión principal, que no dura más de dos horas en el mejor de los casos, y aunque queda el extra de recoger los 9 parches de XOF, eso no me parece suficiente para justificar la escasa duración. Es cierto que la experiencia de juego es deliciosa y al finalizar, te quedas con muchas ganas de más, pero, aunque es barato, siento que es demasiado simple para ser un producto de pago.


En resumen, Ground Zeroes es un buen aperitivo de lo que veremos en The Phantom Pain, pero sienta un mal precedente. Por suerte, ha recibido merecidas críticas y esperemos que no vuelva a ocurrir. Si tienes muchas ganas de volver a jugar con Snake y estás dispuesto a pagar los 25 euros que suele costar, ya sabes lo que te vas a encontrar. Si eres capaz de controlar las ansias, me imagino que junto a TPP se incluirá GZ en una suerte de pack recopilatorio. Y si no, no creo que tarde demasiado en bajar de precio.


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